2/11/2016

[CAPÍTULO 8] MI OPORTUNIDAD ES CONTIGO - SERIE DONE GRIFFIN #2


CAPÍTULO 8

Resumen de los capítulos anteriores...
Jeremy y Chad llevan una maravillosa vida juntos, pero existe algo que atormenta a Jeremy y está relacionado con sus padres. Ellos no aceptan su sexualidad (al menos es lo último que Jeremy escuchó de ellos antes de ser echado de casa). Chad organiza un viaje a Orlando, Florida (lugar donde vive su familia) para presentarles a su novio oficialmente. Jeremy se sintió nervioso al principio, pues creía que los padres de su novio no lo aprobarían, pero al final todo resultó mejor de lo que se hubiese imaginado. La familia planificó un día de campo para la mañana siguiente... (leeremos sobre eso luego).
Por otra parte, Lucas se siente muy confundido por la extraña situación que vivió con su jefe aquella noche. Danny lo besó en su auto, luego de convencerse a si mismo que necesitaba una probada de ese placer prohibido que ha vivido con él a lo largo de su vida, y que resurgió cuando conoció a Lucas y sintió atracción por él, una atracción que mantuvo a bajo perfil por su matrimonio con Tamara, y por el hijo que espera.
-------------------------------------



Orlando, Florida.
—Te ves muy lindo.
Jeremy rodó los ojos, en cuanto terminaba de calzarse las botas negras para lodo que su novio le prestó. Chad, por su lado, llevaba media hora arrastrándose sobre la cama, eran las cinco de la mañana y Jeremy se encontraba ansioso por su día con la familia Griffin.
Frente al espejo de cuerpo completo, el más joven contempló su apariencia. Jeremy deseaba lucir bien, era su primera actividad como un nuevo miembro de la familia, o bien eso le gustaba pensar. Amaba a su escritor tanto como para estar seguro de que pasaría mucho tiempo a su lado. Tanto como le fuera posible.
Jeremy no se atrevía a mencionar la pequeña frase de dos palabras, aquella que comenzaba con un «Para» y la mayoría de las veces terminaba en «Siempre».
Solo eran palabras. Y, a veces, no eran de buena suerte precisamente.
—¡Levántate, flojo! —le ordenó Jeremy con fingida severidad, su ceño fruncido se esfumó cuando Chad, colocándose sobre sus rodillas, lo tomó de la cintura, y lo arrastró a la cama, consiguiendo que tomara asiento en ella.
—Jeremy, es muy temprano, todos duermen aún, cielo. No te pongas loquito —gruñó cariñosamente el escritor, en cuanto depositaba pequeños besos sobre el cuello de su novio. A pesar de sentirse ofendido, Jeremy no pudo evitar soltar una carcajada ante la observación de Chad, pues tenía razón, estaba un poco loco con el tema de pasar un día entero con la familia Griffin, deseaba que todo saliera perfecto.
—¿Y si tu mamá ya esta alistando la comida que llevaremos al viaje? ¡Santo, cielo! —exclamó preocupado—. Debo ayudarla, ¿qué pensará de mí si solo aparezco cuando ya todo este hecho? —inquirió con tono intranquilo, cayendo en cuenta de la terrible imagen que eso le forjaría con su suegra, y, dando un salto, se encaminó hasta la puerta, acomodando su cabello una vez más antes de salir de prisa.
Escuchando rechinar las botas que utilizaba su adorable novio por todo el pasillo, Chad contuvo una carcajada, cuando el sonido se hizo un poco más bajo y la puerta se abrió de vuelta.
—Creo que debo quitarme estas cosas —mencionó Jeremy en voz baja, su rostro avergonzado era todo un espectáculo para Chad.
Decidido a contribuir con la tranquilidad mental de Jeremy, Chad se colocó unos pantalones cómodos, junto con una camisa blanca y abandonó su acogedora habitación minutos después.
El enorme sentimiento de ternura que experimentó Chad cuando llegó a la cocina y observó a su joven amante colocando pequeños trozos de papel aluminio sobre el mesón, y, sobre ellos, los panes para emparedados con tanta paciencia y dedicación, que daba la impresión de que le servía a la realeza. Los contó antes de ir al refrigerador por queso y jamón.
—¿Qué haces, amor? —preguntó Chad, a pesar de que sabía perfectamente lo que hacía su novio.
—No soy un experto, pero mis emparedados de jamón y queso son muy ricos.
—Lo son —asintió Chad pomposamente, deslizándose con pasos perezosos por la cocina hasta llegar junto a Jeremy y darle un fuerte abrazo por la espalda.
—Te amo mucho, ¿lo sabes? —Le confesó con fervor.
El menor asintió con una enorme sonrisa en su rostro, se dio la vuelta y depositó un casto beso sobre los labios de su amado escritor.
—Y yo a ti, por eso deseo que toda salga perfecto para todos nosotros, en especial tus padres —mencionó sinceramente—. Quiero que te sientas orgulloso, o al menos, deseo que no te arrepientas de haberme presentado con tu familia. Sé que no existe nada con lo que pueda medir cuán importante eres para ellos, al igual que lo son para ti, por eso, haré mi mejor esfuerzo para demostrarles que soy bueno para ti.
Chad empujó su rostro contra la mano que lo acariciaba con tanto cariño, y asintió.
—Jeremy, estoy orgulloso de ti. Me encantaría presumirte con todo el mundo, pero tú no me dejas.
Jeremy enterró su rostro contra el pecho de Chad mientras recordaba todas esas veces que Chad le sugirió presentarle un par de compañero del medio, pero los nervios le impedían aceptar dichas ofertas y prefería permanecer apartado de los asuntos relacionados con las amistades de su novio. Jake era el único amigo de Chad con quien se sentía realmente cómodo platicando, y aquello se debía a que el guionista era su mejor amigo, y eran muy cercanos.
—De acuerdo, tienes razón. Deseo que todos sepan que soy tu novio y que tú eres el mío.
—Sí, así funciona una relación de pareja —se burló Chad, embozando una sonrisa listilla que Jeremy le quitó con un puño ligero en su estomago.
—Auch.
—Organizaremos una fiesta —mencionó Jeremy con convicción.
—¿Una fiesta? —inquirió el escritor, asombrado con la idea tan repentina—. Oh, no creo que sea una buena idea organizar algo tan ruidoso en nuestra casa.
—¿Por qué no? Puedes invitar a tus amistades, quiero que todos se enteren que ya no eres soltero.
—¿Qué? Vaya, pero que tenemos aquí... —canturrió el escritor alegremente—. El monstruo verde de los celos, ¿mhn?
—Sí —aceptó Jeremy sin vacilación.
—¿No lo negarás? —lo acusó Chad, una sonrisa torcida se formó en sus comisuras.
—Claro que no —recalcó Jeremy.
—Eres un encanto —reconoció el hombre mayor, depositando un beso sobre la frente de su novio, quien sonrió engreído.
—Lo sé.
Si Chad adoraba al Jeremy tímido y torpe que lo colmaba de ternura y apego, el descarado era su Jeremy favorito.

[...]

05:55 a.m.
N.Y.C.
El despertador sonó por tercera vez esa mañana, y como las últimas dos veces, Lucas estiró su mano y presionó el botón que acababa con el infernal ruido.
—Lucas... Lucas, despierta, se te hará tarde...
Removiéndose contra su voluntad, el chico entreabrió sus ojos apenas un poco para divisar el rostro de la pelirroja. Laura le brindó una pequeña sonrisa tímida antes de decir.
—Tu alarma ya sonó un par de veces, ya es tarde, Lucas. Debes ir al trabajo.
—No... —gruñó, enterrando su rostro en la almohada una vez más—. No iré, me reportaré enfermo...
Removiendo su rostro contra la almohada, Lucas revivió en su mente el incomodo, y a su vez, maravilloso momento que protagonizó con su jefe. No, definitivamente no deseaba afrontarlo.
Se sentía fatal, la culpa no le permitió conciliar el sueño hasta las tres de la mañana.
—¿Te sientes mal? —preguntó Laura, preocupada.
—No... bueno, sí... pero, nada que un par de horas de sueño no resuelvan, yo... ¿puedo pedirte un favor?
La pelirroja asintió, mientras tomaba asiento a un filo del sofá-cama.
—¿Podrías hablar a mi trabajo y decirle a mi jefe que no iré?
—Claro que sí, no hay problema.
Laura tomó el teléfono inalámbrico, pero Lucas negó, a su vez, lo colocó de regreso en su lugar.
—Es muy temprano, la cafetería abre a las siete, y no hay nadie allí hasta las seis y media —le explicó con voz pesada y cargada de agotamiento.
—Oh, entonces, en ese caso, yo ya me voy. Puedo pasar por Danny's Coffe antes de ir al trabajo, me queda cerca. Ahora, descansa —finalizó.
Adormilado, Lucas recordó que Laura le había comentado sobre su trabajo en la biblioteca municipal. Nunca consideró que sí, en efecto, ambos lugares quedaban a solo tres o cuatro cuadras el uno del otro.
—Muchas gracias, Laura.
—De nada, Lucas. Ahora duerme tranquilo, nos vemos esta tarde.
Asintiendo, el muchacho dejó caer su rostro sobre la almohada una vez más antes de escuchar el sonido de la puerta, y luego, todo fue silencio, o bien lo que vivir en una ciudad como New York se consideraba una mañana tranquila, fría y despejada.

------------------------
Mil disculpas, pero aqui les dejo el nuevo capítulo. Mañana subo otro, besos x

4 comentarios:

  1. Muchas gracias por continuar con la historia, besos

    ResponderEliminar
  2. Hola Jo un gusto leerte, muchísimas gracias por continuar la historia, me encanta la dinámica de Chad y Jeremy, besos enormes.
    PD: ya me imagino cuando Jeremy tenga que poner a prueba sus celos pobre el que los provoque jiji ^_~

    ResponderEliminar
  3. Gracias, Jo, por la nueva entrega. Todavía no he leído el nuevo capi, ahora mismo me pongo con ello. Pero se que siempre me quedo con ganas de mas...

    ResponderEliminar
  4. muchas gracias por los nuevos capítulos ya estaba deseando saber como seguía, besps

    ResponderEliminar